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Más de 900.000 barriles en Vaca Muerta: el desafío de sostener el récord con eficiencia y datos de precisión
La industria hidrocarburífera argentina acaba de cruzar una barrera histórica. Según los últimos datos oficiales, durante el mes de mayo la producción nacional de crudo alcanzó un récord sin precedentes al consolidar +900.000 barriles por día, reflejando un crecimiento del 19,6% interanual. Este salto estructural está impulsado de manera directa por el no convencional: el shale neuquino de Vaca Muerta ya explica casi 7 de cada 10 barriles extraídos en el país.

Este nivel de actividad sitúa al sector energético como uno de los principales generadores de divisas y acelera los planes para alcanzar el horizonte del millón de barriles diarios hacia el fin de la década. Sin embargo, para entender la magnitud de este hito, es necesario mirar hacia atrás. Tal como destacamos recientemente durante nuestra participación en las Jornadas 2026 de la Innovación y la Solidaridad organizadas por el Rotary Club de Buenos Aires, Vaca Muerta fue durante décadas una región cuya inactividad se debió puramente a la inexistencia de herramientas capaces de trabajar el petróleo no convencional.
Hoy, la tecnología desbloquea ese potencial dormido. Pero con el recurso fluyendo a niveles récord, el desafío ya no es cómo extraerlo, sino cómo lograr que esa innovación sea lo más eficiente, segura y consciente posible, entendiendo las exigencias operativas y ambientales que la escala actual requiere.
Mayor producción, mayor complejidad en las locaciones
El incremento en la productividad de los pozos y la densificación de las áreas operativas multiplican los puntos críticos que demandan supervisión constante. Confiar exclusivamente en las recorridas terrestres tradicionales para monitorear miles de kilómetros de ductos o extensas baterías de pozos no solo ralentiza la toma de decisiones, sino que eleva la exposición al riesgo del personal de campo.
→ Uali participó de la Jornada de la Innovación y la Solidaridad
Es por eso que continuamos insistiendo con un punto elemental; en este contexto, la tecnología de inspección remota asistida por inteligencia artificial de Uali se posiciona como el habilitador estratégico para resguardar la continuidad de los negocios en la cuenca neuquina. Esto permite aportar la claridad necesaria para mitigar eventos de riesgo antes de que afecten el volumen de inyección:
- Detección temprana de fluidos: Identificar indicios menores de fluidos fuera de contenedor en suelo o en la boca de pozo permite coordinar maniobras preventivas inmediatas, minimizando el impacto ambiental y evitando costosas paradas no programadas en la producción.
- Integridad y Seguridad Física: A través de visión computacional avanzada aplicada a capturas ópticas y térmicas, la plataforma identifica anomalías en el estado de componentes clave, como la ausencia de cubre-correas o de cercos perimetrales en los Aparatos de Bombeo (AIB), garantizando entornos de trabajo seguros.
- Monitoreo Logístico y Térmico: El análisis automático permite verificar el estado de los calentadores, identificar recirculaciones en puentes de producción o medir de forma visual los niveles en kits de químicos, optimizando drásticamente la logística terrestre.
Frente a un escenario de alta exigencia donde cada minuto operativo cuenta, el valor real no reside únicamente en recolectar imágenes, sino en convertirlas en un mapa georreferenciado vivo, provisto de alertas tempranas e históricos de severidad comparativos.

El nuevo récord histórico confirma el cambio estructural de la matriz hidrocarburífera argentina. La tecnología creó esta oportunidad, y ahora es la encargada de sostenerla con una excelencia operativa impecable. En Uali, acompañamos este boom productivo proveyendo el ecosistema digital que transforma los datos en campo en la inteligencia preventiva necesaria para cuidar el presente y el futuro de la energía en Vaca Muerta. ¡Conocé a Uali!
Ian Bogado
CEO


